Personajes

Juan José y Luis Carrera Verdugo

Manuel Javier Rodriguez Erdoiza

Camilo Henríquez González

Javiera Carrera Verdugo

JUAN JOSÉ Y LUIS CARRERA VERDUGO

Hijos de Ignacio de la Carrera y de Paula Verdugo y Valdivieso, ambos nacieron en Santiago; Juan José en 1782 y el menor de la familia, Luis Florentino Juan Manuel Silvestre de los Dolores, en 1791. Junto a su hermano José Miguel, ambos fueron héroes de nuestra Independencia y al igual que él, detentaron gran influencia política. También murieron fusilados en Mendoza, pero antes que su hermano, el 8 de Abril de 1818.
Realizaron sus estudios en el Colegio Carolino De Santiago y siendo jóvenes abrazaron la carrera de las armas.
El carácter de Juan José era muy parecido al de Don José Miguel y ya en 1811 detentaba el grado de Sargento Mayor del Batallón Granaderos de Chile. El húsar de Galicia ejerció gran influencia sobre sus hermanos. No por nada, ambos siguieron y apoyaron al caudillo en todas sus acciones políticas y militares.
En 1813 participaron - Juan José con sus granaderos y Luis en la artillería- en el combate de yerbas Buenas y en el sitio de Chillán.
Juan José también combatió en San Carlos y Luis estuvo en la defensa de Talca. Durante la última campaña de la patria vieja, Juan José se encontraba al mando de una de las divisiones del ejército y, al ser sobrepasada por el General Mariano Osorio la línea del río Cachapoal, partió junto a Bernardo O’Higgins a la ciudad de Rancagua, participando en esa decisiva batalla que marcaría el fin de ese período y el comienzo de la reconquista.
Luis, por su parte se encontraba al mando de la tercera división, pero no combatió en esa oportunidad.
Luego del desastre de Rancagua (1 y 2 de octubre, 1814) ambos hermanos partieron rumbo a Mendoza, lugar en el que apoyaron a su hermano José Miguel en su disputa con el gobernador de aquella provincia, José de San Martín. Luego y ya que no contaron con el apoyo de éste, viajaron a Buenos Aires empeñados en obtener por si mismos los recursos para traspasar la cordillera y libertar a Chile definitivamente.
Ahí, Luis fue encarcelado y acusado de la muerte de Don Juan Mackenna, hecho que se habría producido en un duelo de honor entre ambos, pero que no pudo comprobarse y así fue puesto rápidamente en libertad.
Luego de diversos intentos por organizarse y mientras José Miguel se encontraba en Estados Unidos de Norteamérica fueron acusados de conspirar en contra de San Martín y O’Higgins. Luis fue apresado en Mendoza, Juan José en San Luis, pero luego llevado a Mendoza. Ambos fueron condenados a fusilamiento.
El Padre José Benito Lamas, quien los atendió espiritualmente en sus últimos momentos, relató con las siguientes palabras la reacción de ambos al serles comunicada la noticia: “Ellos prorrumpieron con violenta exaltación en amarguísimas quejas, exclamando que cómo se fusilaba a quienes la Independencia americana debía tanto, que habían sido de sus primeros campeones.” Según el relato del sacerdote, Luis se confesó tras una breve conversación, pero Juan José se mostró más reacio, accediendo solamente en el patíbulo. “Don Juan José había acabado de confesarse. Se dio la señal y la escolta hizo fuego. Don Luis quedó muerto a la primera descarga; no así su hermano, que luchó mucho tiempo con la muerte. Sus inhábiles ejecutores le apuntaban y acertaban mal. Al fin, después de muchos tiros, expiró...”

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Instituto de Investigaciones Históricas

Gral. José Miguel Carrera

 

MANUEL JAVIER RODRIGUEZ ERDOIZA

Nació en Santiago el 25 de Febrero de1875. Hijo de Carlos Rodríguez de Herrera y de María Loreto Erdoiza Aguirre. Estudió en el colegio Carolino demostrando carácter vivaz y clara inteligencia. Luego ingresó a la Real Universidad de San Felipe donde como alumno destacado, se recibió de Abogado y Doctor en Filosofía en 1809, a los 24 años.
Se afilió al partido criollo o moderado y fue compañero de José Miguel Carrera. La férrea amistad que los unía los hermanó para siempre en sus destinos de luchar por la libertad de su patria.
El Cabildo lo nombró procurador de Santiago el 11 de mayo de 1811. Luego del golpe de Estado de Carrera fue designado Secretario de Estado en la cartera de Guerra (16 de noviembre de1811). Se incorporó al ejercito el 2 de diciembre como capitán y actuó de secretario del General Carrera formando parte en las campañas del sur hasta 1813.
Ocupó el cargo de Secretario de Gobierno y Hacienda en 1814, pero la derrota de Rancagua lo llevó al destierro con sus compañeros. Se refugió en Mendoza y allí, por su inteligencia, audacia y enorme patriotismo, se captó la simpatía del General San Martín quien aceptó su propuesta de unir esfuerzos y entendió cuan útil, tener un nexo en Chile, podría ser. Así, Rodríguez traspasó los Andes por Colchagua, ingresando al país en 1815, provocando desconcierto entre los Españoles. Formó la primera montonera patriota. Sublevó a los pueblos y hostilizó al gobernador Francisco Casimiro Marcó del Pont, quien puso precio a su cabeza: 1000 pesos en oro a quien lo entregara vivo o muerto.
Nadie lo delató. Al contrario, los patriotas lo protegían y ayudaban sin distinción de clases sociales.
Producto de que usaba toda clase de ardides –son famosos sus disfraces- para lograr sus objetivos y que se arriesgó innumerables veces, el pueblo se identificó con él y lo siguió.
Se alió con el montonero Miguel Neira, a quien conquistó a la causa Chilena y así tenía contacto constante con los patriotas del sur y Santiago.
En 1817, antes del arribo del Ejercito Libertador, asaltó Melipilla apresando al jefe de los Talaveras, Tejeros y al gobernador Yécora. Y mientras se libraba la batalla de Chacabuco, atacó San Fernando desorganizando completamente al ejercito Español.
Al iniciarse el periodo llamado Patria Nueva, La Logia Lautarina (hermandad creada por Francisco de Miranda en Europa, que contó entre sus filas con muchos de los próceres de estas regiones, entre ellos Bernardo O’Higgins y San Martín, y cuyo fin era la liberación de los países de América del Sur) consideró peligroso a Manuel Rodríguez por sus firmes e inclaudicables ideales de libertad individual e independencia de Argentina y además por considerarlo partidario de Carrera y quiso alejarlo de su patria ofreciéndole un cargo de diplomático en Estados Unidos. Rehusándose, acudió al Gral. San Martín, quien lo reincorporó al ejercito con el grado de teniente Coronel, Ayudante del Estado mayor. El 17 de Noviembre de 1817 por decreto fue declarado “benemérito de la Patria”. Meses después fue nombrado Auditor de Guerra del ejercito. Pero no le gustaba la forma de Gobernar imperante y temerosos de la enorme popularidad que tenía en el Pueblo, se le quería alejar de Chile. Se intentó que se fuera Buenos Aires, pero sobrevino el desastre de Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818 y todo fue caos y desesperación.
Las peores noticias llegaban a Santiago sobre la suerte corrida por el ejercito patriota, pero Rodríguez sobrellevó la situación y en un vibrante discurso donde aparece su célebre frase “¡Aún tenemos Patria, ciudadanos! Logró calmar a la gente e impedir otro éxodo hacia Mendoza. Fue elegido por un cabildo abierto Director Supremo interino junto a Don Luis de la Cruz y desde ahí creó el escuadrón “Húsares de la Muerte” del que fue su primer comandante.
Al regresar O’Higgins, entregó el mando y tras la Batalla de Maipú, su escuadrón persiguió a los realistas derrotándolos por completo.
Nuevamente en el poder O’Higgins y San Martín, disolvieron los “Húsares de la muerte” por estar formados en su mayoría por Carrerinos a lo que Rodríguez se opuso pues aún había peligro y la situación no era estable.
Al conocerse en la capital la muerte de Juan José y Luis Carrera, Manuel Rodríguez, presa de la más enconada indignación ingresó a la fuerza al palacio de Gobierno exigiendo una explicación al Director Supremo O’Higgins de tan atroz injusticia, por lo que fue apresado y encerrado en el cuartel San Pablo, de los Cazadores de los Andes.
Su sentencia ya estaba hecha, debía desaparecer “por interese superiores”.
Con el pretexto de conducirlo hacia Valparaíso y deportarlo, marchó custodiado a Quillota. Acamparon el día 26 de mayo de 1818 en Lampa y luego llegaron a Til-Til, donde al anochecer Antonio Navarro le disparó por la espalda en la cabeza siendo su cuerpo rematado a sablazos.
Se adujo que el prisionero había intentado huir, pero el proceso que se siguió tuvo ribetes de farsa y pronto el caso se había cerrado. Navarro fue premiado con el reloj de su víctima y luego mandado a Argentina con una suculenta comisión.
Don Tomás Valle, amigo del guerrillero, sepultó sus restos en la capilla de Til-Til y guardo silencio del lugar exacto por mucho tiempo. Temía que los que lo inmolaron no lo dejaran descansar en paz.
Décadas más tarde, en el año 1895, se organizó un comité que investigó el paradero de los restos de Manuel Rodríguez y se le trasladó al Cementerio General de Santiago, con los honores que merecía.

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Gral. José Miguel Carrera

 

CAMILO HENRÍQUEZ GONZÁLEZ

Nació en Valdivia en 1769. Sus padres fueron Félix Henríquez y Rosa González. En 1782 se dirigió a Lima para ingresar, al año siguiente, al convento de San Camilo de Celis, iniciando su noviciado en la orden caritativa.
Fue ordenado sacerdote en 1790.Se lo denominó “el fraile de la buena muerte” ya que profesó en la orden de ese nombre, congregación encargada de atender a los moribundos pobres.
En 1811 volvió a Chile y se involucró de inmediato en la agitada vida política de entonces. Redactó la famosa proclama “catecismo político cristiano” bajo el seudónimo de Quirino Lemachez, firmada con el anagrama de su propio nombre, que circuló a partir del 6 de Enero en forma de manuscrito. En ella instaba a los ciudadanos a votar por hombres capaces de luchar por las ideas independentistas, en las elecciones del primer congreso nacional en el que fue elegido diputado suplente por Puchacay.
Una de las prioridades del gobierno de su gran amigo Don José Miguel Carrera fue la difusión de las ideas independentistas. Para ello importó una imprenta desde Estados Unidos y el 16 de Enero de 1812 nombró a Fray Camilo Henríquez editor de La Aurora de Chile, primer periódico que circuló en el país.
Henríquez compartió su labor periodística con diversos cargos políticos. Entre 1812 y 1814 se desempeñó como Senador y fue autor de varios proyectos de ley, entre los que sobresale el de protección a los indígenas.
Tras el desastre de Rancagua en 1814-donde murió su hermano José Manuel que formaba parte de las tropas al mando de O’Higgins – Camilo Henríquez emigró a Mendoza para luego continuar viaje a Buenos Aires. Allí colaboró en la redacción de “La gaceta de Buenos Aires” y en “El censor”, periódicos publicados por el cabildo de esa ciudad.
Luego del paso del Ejército Libertador a Chile y victoria en la batalla de Chacabuco, Fray Camilo no se resolvía a retornar por temor a que se tomaran represalias por su cercanía con los Carrera. Sin embargo al regresar fue bibliotecario de la Biblioteca nacional y fue editor de “La Gaceta Ministerial” y de otro boletín “sobre la estadística del país, que dará a la luz pública cada ocho o quince días”, que se dice fue el origen de “El Mercurio de Chile”.
En 1824 fue diputado por Copiapó, desde donde propuso la edición de un periódico que publicara las sesiones del Congreso, retomó las ideas de su amigo José Miguel Carrera abogando por la creación de una Marina capaz de defender el territorio nacional y contribuyó en la discusión del texto Constitucional de 1823. Ese año fue nombrado oficial mayor del departamento de Relaciones Exteriores cargo que no desempeñó por la precariedad de su salud.
Murió en Santiago, donde ser realizaron sus funerales en medio del duelo público.

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Gral. José Miguel Carrera

 

JAVIERA CARRERA VERDUGO

Nacida en Santiago, el 01 de Marzo de 1781, hija de Don Ignacio de la Carrera y Cuevas y de doña Paula Verdugo y Fernández, la mayor de sus hermanos Juan José, José Miguel y Luis.
Fue dama héroe de la Independencia de Chile. Hermosa, deslumbrante, dominante, de un carácter firme, atrayente, distinguida, culta, altiva, de un bondadoso corazón, tierno y puro, ojos azules, penetrantes, orgullosos que resaltaban su tez blanca y rubios cabellos.
De familia adinerada. Tenia todos los dones de la Divina providencia podía dalle a una mujer: su gran prestigio, sus relaciones y el predominio que ejercía sobre sus hermanos, hicieron del ella la heroína de la Patria Vieja.
En su figura resalta su belleza, su patriótico entusiasmo, el amor de su familia y la Patria.
Su extraordinaria inteligencia la hizo aprender antes de los 15 años tres idiomas, cultivo las artes, la música y la historia, aprendió a tocar el clavicordio, arpa, guitarra y piano.
A los 16 años se casó con don Manuel de la Lastra y Sotta a quien le dio dos hijos. Enviudo a los 18 años.
Poco tiempo después, contrajo matrimonio con don Pedro Díaz de Valdés y Galán del que tuvo tres hijos.
Desde sus finas manos, se despliega la primera bandera de Chile, azul, blanco y amarillo. Acompaño a sus hermanos en sus ideales libertarios.
Javiera Carrera, está empeñada en una tarea sublime y avasalladora, el anhelo de ver a Chile libre y dueño de su destino.
Ella se convierte el la diosa Atenea de Chile. Javiera esta reflejada en sus hermanos, Luis, Juan José y José Miguel, a quien acompaña en la ardua tarea de dar libertad y progreso a Chile.
Vive sus triunfos y desgracias mas amargas, como fueron los fusilamientos de sus hermanos. Llora desconsoladamente día y noche, ese dolor nunca cerro su alma y su espíritu.
Su casa en Buenos Aires, fue el epicentro del movimiento de libertad.
Regresa a Chile, después de 10 años de constantes sufrimientos en 1824.
En 1828, vuelve a aparecer en el escenario de la vida pública, para repartir los restos, para ella, sagrados, de sus hermanos, para darles sepultura en el suelo de la Patria, que los vio nacer. Por las virtudes de; la resignación ante Dios y sus obras de caridad que jamás abandonó.
Muere Javiera Carrera, Madre de Chile, el 20 de Agosto de 1806.
Los chilenos la recordaremos siempre con amor y ternura.

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Gral. José Miguel Carrera